El proyecto científico y cultural del Museo de Aquitania 2011-2016

Es sabido que la historia ayuda a comprender la época contemporánea.

Desde que el Museo de Aquitania fue creado, el mundo ha cambiado.  Si a finales de los años 1970, las preocupaciones conducían al descubrimiento de las culturas regionales y al desarrollo local; en la actualidad, nos conducen a los flujos migratorios, la globalización y sus relaciones con las afirmaciones de tipo identitario.  A partir de ahora, nuestra civilización es de predominio urbano y el desarrollo se juega en la competición entre ciudades.  El arco atlántico y la red de ciudades que lo conforman es un reto de desarrollo a escala europea.

Los intercambios atlánticos existen desde la protohistoria.  Estos han creado un universo de relaciones y de comunidades de pensamiento que a partir de ahora es importante tener en cuenta, ya que Burdeos, cruce de caminos, se sitúa en el corazón de esta historia.  Se encuentra en el centro de vías de comunicación marítimas, fluviales y terrestres que hacen un punto de encuentro entre la Europa del norte y del sur, entre los mundos atlánticos y mediterráneos.  Por otro lado, se beneficia de un vasto interior que le ofrece una amplia apertura, ya que la diversidad de la producción de este interior siempre ha permitido a la ciudad adaptarse a su comercio a los cambios económicos.  Sus intercambios se hacen principalmente a través del océano: relaciones con los países ibéricos y bretones desde la Antigüedad, ampliación a los países hanseáticos, seguidamente de Flandes al Báltico, y después a ultramar.  Por estas razones, Burdeos es también desde hace mucho tiempo una ciudad cosmopolita en donde se instalan las poblaciones más diversas.

Y como el comercio de las ideas acompaña al de los productos, la ciudad ocupa también un espacio esencial en la historia intelectual.

Un proyecto centrado en los intercambios

Por estas razones, el nuevo proyecto científico y cultural del Museo de Aquitania (2011-2016) se centra en esta noción de intercambio, de circulación de hombres, de bienes y de ideas porque ofrece una visión más amplia de la ciudad y de la región, porque otorga un enfoque histórico en la manera de comprender hoy los intercambios a lo largo del arco atlántico, porque finalmente, permite organizar de manera equilibrada las distintas colecciones del museo, las colecciones regionales y extraeuropeas y encuentran un espacio legítimo relacionado con este hilo conductor.

Más allá de su aspecto didáctico, esta historia se presta también a la imaginación, y ofrece la posibilidad de construir un gran discurso que otorga una parte al sueño y a la emoción.

Con este planteamiento, el museo se inscribe también en las tendencias de la historiografía contemporánea que propone una nueva manera de interrogar la historia.

Cuando el museo abrió sus puertas en su espacio actual a finales de los años ochenta, los correos electrónicos o Internet no existían aún y el término “globalización” no tenía ningún significado particular.  En la actualidad, se encuentra en el centro de todos los debates, ya que designa una nueva representación del mundo en donde los viejos estados nación ceden terreno ante los viejos países del tercer mundo que se han convertido en países emergentes cuya economía empieza a transformar los equilibrios internacionales, lo que tiene un nuevo efecto en la manera de interrogar al pasado: los post colonial studies, subaltern studies, cultural studies, connected history etc. obligan a la descentralización de la mirada y a la apertura a una historia global que en adelante irriga el mundo de la investigación con el que el museo debe estar de acuerdo.

Museo de patrimonio y museo de civilización

La creación de diversos grandes museos de Europa en Berlín, Bruselas, Marsella o Turín, las nuevas reflexiones que emergen alrededor de la noción de “museo de civilización” abren una era de refundación de antiguos museos de historia.  Por la riqueza de sus colecciones y los conocimientos que dispone, el Museo de Aquitania quiere aprovechar esta renovación para adaptar su programa a los retos actuales.

Inscrito de manera importante en el paisaje museístico del arco atlántico, quiere ser a la vez un museo de patrimonio, reflejo de la prestigiosa historia de la ciudad y de su región, y un museo de civilización abierto a las preguntas contemporáneas presentadas en su gran historia.

Abiertas en 2009, las nuevas sales dedicadas al siglo XVIII, a la trata de negros y a la esclavitud que muestran también sus consecuencias contemporáneas se inscriben naturalmente en esta iniciativa.  El éxito que conocen confirma el interés del público de hoy por este modo de abordar la historia.  Por otro lado, han permitido al museo ocupar un espacio visible en la red (informal) de museos del Atlántico y la creación de numerosos intercambios con instituciones, museos o universidades, que trabajan en el mismo sentido en Europa, África, América o Antillas.

Prioridades principales

El nuevo proyecto científico y cultural insiste en la importancia de la política de acción cultural llevada por el museo: con sus ciclos de conferencias, sus conciertos y espectáculos, sus talleres abiertos al público más diverso, el conjunto de sus manifestaciones organizadas en colaboración con las universidades y muy numerosas asociaciones, el museo se encuentra en el corazón de la vida intelectual bordelesa. La frecuentación es de 140.000 visitantes por año.  Una de las prioridades consiste en la renovación de la sala de conferencias y de su equipo informático con el objetivo de organizar videoconferencias.  Efectivamente, además de los ciclos propuestos por el museo o por asociaciones colaboradoras, esta sala acoge un gran número de coloquios internacionales y debe adaptarse a sus expectativas en materia de traducción y de comunicación a distancia.

Las colecciones del museo son muy ricas y abarcan aproximadamente 1,3 millones de objetos y documentos, cuyo cotejo está en curso y le permiten renovar de manera constante sus exposiciones y conceder préstamos a numerosos museos del mundo.  En la actualidad, más de 100.000 objetos han sido informatizados y estos datos empiezan a alimentar las grandes bases de datos documentales internacionales como las de Europeana.

Si puede seguir presentado exposiciones que conozcan una gran repercusión mediática como “Artes de África. Ver lo invisible” en 2011, a partir de ahora su prioridad debe ser la renovación de las salas permanentes.  Esta renovación está, por tanto, en el corazón del proyecto científico y cultural y constituye la principal prioridad en del período 2011-2016.

El programa lleva sobre 1.800 m2 dedicados a los siglos XIX y XX así como a la etnología extraeuropea, cuyas colecciones permiten dedicar un importante espacio a las relaciones de Burdeos con los mundos lejanos y con la colonización.

En materia de exposiciones temporales, el museo alterna a partir de ahora de un año para otro las exposiciones dedicadas a la región como por ejemplo “Irrutia, cómo va la vida” y “En tiempo de los Galos, Aquitania antes de Cesar” en 2012 y las exposiciones dedicadas a otras civilizaciones como “Grabadores franceses en Cuba” y a “Pintores aborígenes de Australia” en 2013.